¡Eso no le gusta, es que es muy melindroso! Tu hijo es un típico “Picky Eater”

¿Habías escuchado “Picky Eater“? Esta etiqueta o nombre se refiere a los niños que son melindrosos y se asocia a síndromes del comportamiento alimentario comunes durante la infancia y a menudo causa una considerable ansiedad en los padres.

De acuerdo a diferentes estudios sobre síndromes de conducta alimentaria pediátrica reportan que casi dos tercios de la población de padres de pequeños en edad preescolar y escolar tienen uno o más problemas con la alimentación de sus hijos.

¿A qué me refiero con síndromes de conducta alimentaria en la edad pediátrica? a la alimentación típica de un niño Picky Eater o como en México lo llamamos, melindroso (a).

Identifica si estás frente a un niño(a) Picky Eater.

La conducta alimentaria de estos pequeños se describe generalmente como:

  1. Tu hijo tiene fuertes preferencias alimenticias, es decir solo le gusta un alimento en específico siempre.
  2. Consume una variedad inadecuada de alimentos, por ejemplo solo un come alimentos de un mismo grupo.
  3. Restrige la ingesta de algunos alimentos, en algunos casos es típico que no comen ningún tipo de verdura por ejemplo.
  4. Consumen muy pocos alimentos en los diferentes tiempos de comida.
  5. No quieren probar nuevos alimentos.
  6. Finalmente agrega a esto conductas como llanto, gritos y todo tipo de berrinche.

Los niños(as) melindrosos generalmente tienen falta de voluntad por probar alimentos familiares y nuevos.  A pesar de ser una conducta común no se le da la importancia suficiente, creer que esta conducta se quitará con el paso del tiempo es un error que compromete la nutrición y desarrollo físico y mental de tu pequeño (a).

Si ya identificaste que eres madre o padre de un Picky Eater ¿Cómo ayudarlo?. Estos son algunos tips para mejorar la relación entre padres e hijos y con ello construir un comportamiento alimentario saludable.

-Prepara un plato principal que les guste a todos. Formar un  entorno familiar donde todos coman los mismos alimentos en porciones ideales para cada uno y optar por un platillo que a todos les guste ayudará a que tu hijo se termine su ración.

-Permite la ayuda en la cocina. Involucrar a tu hijo en la preparación de los platillos es una forma de hacer que el pequeño se permita a sí mismo probar nuevas texturas, aromas y sabores, además que forma un vinculo emocional contigo.

-Fomenta el gusto por nuevos alimentos. Los gustos son adquiridos. Tu hijo puede aprender eventualmente a que le gusten ciertas comidas que antes rechazaba. Las investigaciones demuestran que posiblemente tenga que ver a otras personas comer una comida nueva 10 veces antes de estar siquiera dispuesto a probarlas, y a  17 veces de probarla antes de que le empiece a gustar.  No apresures este proceso normal de adaptación a comidas nuevas. Es mejor simplemente servirla repetidamente y pedirle que la pruebe.

-Evita presionar, rogar u ofrecerle recompensas al niño para que coma toda la comida. Tampoco lo castigues por rehusarse a probar un bocado de una comida nueva. Eso solo servirá para que le guste cada vez menos, tenga náuseas o vomite. Si es testarudo y de carácter fuerte, presionarlo para comer puede resultar en una lucha de poder que al final prolongará el capricho para comer.

-No discutas sobre si habrá postre. Un problema innecesario para niños es la regla que si no termina lo que hay en el plato no tendrán postre. Como los postres no son necesariamente malos, es mejor permitir que coma una pequeña porción de este sin importar lo que coma. No obstante, los niños que no comen una porción adecuada del plato principal no podrán repetir el postre. Estos no tienen que ser dulces, pueden ser nutritivos como las frutas.

-No extiendas la hora de la comida. No obligues al niño a quedarse en la mesa después que el resto de la familia haya terminado de comer. Solo servirá para que desarrolle asociaciones negativas con la hora de comer. Si de pronto quiere comer, dale 5 minutos adicionales.

-Genera una atmósfera placentera durante la hora de la comida, que vea que es un evento familiar importante. Fomenta el que el menor participe de una conversación amigable en la mesa. Hablen de temas divertidos que no tengan que ver con la comida. No uses esa hora para criticar, ni para pelear sobre quién tiene el control.

-Evita a toda costa mencionar los problemas de comida del menor en su presencia. Tampoco lo alabes por comer bien. No le des recompensas o regalos por cumplir con tus expectativas de alimentación. Los niños deberían comer para satisfacer su apetito, no a sus padres. Ocasionalmente sí puedes alabar al niño por probar una nueva comida que no le gusta o que no le sabe bien.

Finalmente te recomiendo que acudas con un especialista si a pesar de hacer todos estos cambios tu hijo no tiene cambios positivos en su conducta alimentaria y está perdiendo peso o tiene algunos otros síntomas como vómito, diarrea, estreñimiento, reflujo etc.

Referencias bibliográficas

Comidas delicadas: asociaciones con características de alimentación infantil y consumo de alimentos.
Appetite, Volumen 103, 2016, pp. 286-293
Percepciones de la ingesta de alimentos y el estado del peso entre los padres de bebés y niños pequeños que comen delicadamente en China: un estudio transversal
Appetite, Volumen 108, 2017, pp. 456-463
Comportamientos delicados relacionados con la alimentación relacionados con la interacción inadecuada entre cuidadores y niños, la intervención de los cuidadores y el desarrollo general deficiente en los niños
Pediatría y Neonatología, Volumen 58, Número 1, 2017, págs. 22-28

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